AMOR Y TRANSICIONES EN LA PAREJA

La relación de pareja es  la más compleja de cuantas relaciones  habitamos desde que nacemos.

Al igual que nuestra existencia como individuos, las relaciones de pareja también tienen un recorrido, una vida.

La pareja  puede ir pasando y/o deteniéndose por distintas estaciones: enamoramiento, elección de compañera/o, noviazgo, convivencia, parentalidad, nido vacío…

DE LAS DIFERENTES CRISIS O RETOS EN LA PAREJA

La familia, así mismo, va caminando  por diferentes contextos según la edad y las necesidades filioparentales.

Un ejemplo: la pubertad de los hijos suele coincidir con la etapa de los 40-45 de los padres denominada «crisis de la mitad de la vida».  Aquí coinciden dos transiciones evolutivas.

Además de estos factores de ciclo de vida en la pareja y/o familia tenemos otros factores que como su nombre indica  son ajenos o externos. Una enfermedad, una accidente o el paro laboral sería un ejemplo.

Hay otras variables de tipo estructural, esto es, que emanan de  la propia estructura familiar. Determinadas formas  de relacionarse entre los miembros de una familia o su comunicación pueden precipitar  determinados contextos de salud/enfermedad.

Desde un punto de vista biológico los problemas  ligados a las  diferencias sexuales motivan pero pueden dificultar la relación. Observarnos como personas y/o seres humanos nos ayuda a adaptarnos mejor en nuestros roles sexuales.

¿PERO, QUE ES EL AMOR?

¿y del amor que podemos decir?. Desde la antigua Grecia o incluso antes  se han clasificado distintos amores que afloran en la historia de cada pareja.

Amor pasional, eros, amor de amistad y el agape o amor davidoso, desinteresado. Todos ellos son amores que van entrelazándose, a veces, de caprichosas formas en la historia de cada pareja.

¿Pero exactamente que es el amor?. Cerraré mi artículo con la definición que daba nuestro pensador Ortega y Gasset.  «Amar una cosa es estar empeñado en que exista; no admitir, en lo que dependa de uno, la posibilidad de un universo donde aquel objeto esté ausente». «Estarle continuamente deseando vida, en lo que de nosotros depende, intencionalmente»