Empatía: camino de libertad desde el ‘no perdón’

parejas disfrutando del relax

De errores fundamentales y etiquetas

Con acierto el psicólogo social Lee Ross denominaba error fundamental a como interpretamos los sucesos según seamos nosotros sus protagonistas o otras personas.

Cuando analizamos las acciones de los otros , podemos caer en la pereza cognitiva y en el peor de los casos, el etiquetaje: ‘le han echado del trabajo porque es un perezoso‘, ‘no tiene amigos porque es un narcisista’.

Claro que si se trata de nosotros, enseguida nos atribuimos causas más complejas u externas de lo que nos sucede: ‘me han echado del trabajo porque en ese sitio todo era un caos, ‘no tengo amigos porque solo les interesaba su vida

Conflictividad de la pareja y experiencia de ‘no perdón’

En un contexto de conflictividad de pareja es fácil caer en estas versiones simplificadas del compañero. Sobre todo cuando en el binomio amor-odio es la pasión del odio la que nubla cualquier acercamiento hacia una representación mental más objetiva.

Williamson y Gonzalvez (2007) definian este tipo de experiencias como respuestas de no-perdón. Identificando, en el nivel afectivo, sentimientos de rabia, dolor, tristeza, confusión y una sensación de traición.

En el nivel cognitivo,  se encontraban las representaciones ofensivas del ofensor, fantasías o pensamientos de venganza, preguntas de por qué se ha comportado así el ofensor o si la víctima ha tenido alguna culpa en lo acontecido.

En el nivel conductual son comunes comportamientos de alejamiento hacia el ofensor o expresión del dolor o de la ira.

Esta experiencia de no perdón se da en un contexto relacional, por tanto, su ocurrencia no depende solo de las características individuales que cada miembro aporta, sino también de la dinámica de la relación construida.

Ensanchando nuestra mirada con el genograma

Situarnos en el lugar del otro, ensanchar nuestra mirada fuera de nuestros habituales pre-juicios y  empatizar con la historia de esa persona que también tiene una biografía y lleva a sus espaldas, como cualquier humano,  una mochila de aciertos, errores y  emociones, algunas seguramente sin cicatrizar, suele llevar un proceso.

El genograma, herramienta terapéutica,  sitúa las relaciones de los miembros de tres generaciones de una una familia y su evolución. Independientemente de que visualicemos otros contextos relacionales de compañeros y amistades puede ayudarnos a comprender y a situar a ese personaje con el que hemos construido una historia conflictiva.

genograma familiar