Historia de los nuestros

 

historia de los nuestros

Quien se desorienta y no tiene una historia que contar es como un cuerpo deshabitado que arrastra una existencia fantasmal. Los fantasmas auténticos no son almas desencarnadas sino carnes deshabitadas, cuerpos que se han quedado sin alma, sin historias

Higinio Marín    El contador de historias

 

Me contaba un amigo : “Una neurona sin conexiones no puede sobrevivir. Lo mismo nos pasa a las personas, no podemos estar sin relaciones, sin contacto con los otros”.

Y es que el ser humano necesita de ese intercambio solidario, empezando por los suyos, el entorno familiar, los más cercanos. Tanto por el  vínculo emocional y amoroso como por la necesidad de contar y compartir historias.

Hoy en día es habitual consumir con voracidad personajes e historias de cualquier medio: infinidad de series televisivas, relatos de todo tipo y formato, influencers vip, tertulianos y analistas de cualquier menudencia…

La fuerza de nuestras historias

Lo cual pienso que es enriquecedor siempre que incluyamos nuestras propias relatos e historias familiares. Ya sabes, esas que, por ejemplo, nos hicieron descubrir a ese pariente lejano que cruzó el charco hacia las Américas porque le perseguían los acreedores o ese bisabuelo que abandonó el campo para hacer fortuna en la gran ciudad.

Estos dos pequeños ejemplos son esbozos de verdaderas historias cotidianas que se transmitían de generación en generación por tradición oral. Esas que despiertan tu imaginación construyendo auténticos relatos que te acompañan y pueden dar un sentido a tu historia personal.

Cuando uno conoce su pasado, y el de nuestros padres y abuelos, y aun más, el pasado de nuestra cultura, algo extraordinario acontece en nuestra conciencia y en nuestro interior.

 

las familias tienen un pasado interesante de investigar

 

No podemos renunciar a nuestro pasado, somos seres históricos, pero sí intentar reescribirlo día a día y este es uno de los objetivos en la psicoterapia.

Una de las herramientas fundamentales en terapia familiar es el genograma. Es una representación gráfica donde se muestran y se obtienen datos de las tres generaciones pasadas del consultante. Verdadero substrato desde donde representar datos objetivos, estructurales y relacionales de la familia.

Por último no quiero terminar sin recomendarte que en estas fechas de reuniones familiares puedas compartir y averiguar sobre esas historias y personajes de los que en ocasiones te reconocerás identificado y en otras ser más consciente de ese legado o mandato familiar del que no deseas participar.

Feliz 2018.